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Cuando Alfonso XIII visitó Órgiva - Hotel Puerta Nazarí

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Cuando Alfonso XIII visitó Órgiva

Este martes, 31 de enero, se cumple el primer centenario de la visita que realizó Alfonso XIII a Lanjarón, Órgiva y al paraje rural de El Haza del Lino. “En Lanjarón el monarca, después de los cañonazos de rigor, fue saludado por la población que le dio la mano, incluso por ‘Farfalán’, un ‘tipejo’ muy especial que se dedicaba a vender pescado por las calles del pueblo. Alfonso XIII no se detuvo en el Balneario por estar cerrado en invierno pero sí lo hizo en la plaza y en otros lugares”, explica el catedrático de la Universidad de Granada, investigador y escritor de Órgiva Juan González Blasco.

“A pesar de estar cerrado el Balneario, el influyente político de Albuñol, Natalio Rivas, hizo llegar a Alfonso XIII y a Antonio Maura recipientes de agua mineral de Lanjarón. Después, en Órgiva, la comitiva oficial detuvo los automóviles en el domicilio de García Moreno, como homenaje a la memoria del ilustre diputado. La entrada de este municipio fue engalanada con cascarones de huevos pintados de colores, cosa que llamó la atención a Alfonso XIII, y que al saber de lo que se trataba exclamó: “cada pueblo presume de lo que tiene”, y desde entonces a los orgiveños se les llaman también ‘hueveros’ cariñosamente”, indica González Blasco.

Según este escritor “en Órgiva Natalio Rivas presentó en primer lugar a Antonio García Moreno, hermano del finado, y a continuación a las autoridades locales y comarcales, así como a la nutrida representación de familiares de García Moreno. El Rey Alfonso XIII tuvo frases amables para todos y por tradición oral sabemos que el Rey, el Conde de Romanones y otros acompañantes entraron en uno de los salones de la mansión orgiveña, deteniéndose unos momentos”.

“En otra sala –sigue relatando González Blasco- había dispuestas unas lujosas mesas, con bandejas de plata repletas de manjares exquisitos, entre ellos, finísimas lonchas de jamón ibérico de la Alpujarra, vinos de Sorvilán, Albondón y Albuñol, aguardientes y dulces moriscos de la Alpujarra. Todo en consonancia con el lujo que imperaba en aquella casa, colmada de ornamentaciones de oro y plata, maderas y tallas preciosas, esculturas de Benlliure, cuadros de conocidos pintores y obras de arte muy variadas, como el sillón de García Moreno. Después, la comitiva partió hacia el Haza del Lino, no sin antes realizar paradas en una venta de Alcázar de Venus, y en una era. Millares de personas acudieron a este acontecimiento”.

“A finales de febrero de 1917, días después de la visita del Alfonso XIII a la Alpujarra corrió el rumor de donar El Haza del Lino a los monarcas españoles. La intención era construir en este lugar una estancia regia para que sirviera de residencia en determinadas épocas del año a tan augustas personas. Al final el rumor quedó en una ilusión olvidada. Y al cumplirse el primer siglo de aquello, bajo mi punto de vista, el Ayuntamiento de Polopos-La Mamola, debería de realizar un acto y colocar un monolito en el ‘Mirador Baldomero’, que construyó hace unos años en el paraje de El Haza del Lino, perteneciente a su término municipal, para que siempre perdure en el recuerdo aquella visita que realizó Alfonso XIII a la comarca de la Alpujarra”, terminó diciendo González Blasco.

[Reportaje publicado originalmente en IDEAL.es]